JULIAN'S GARDENS

JARDINERÍA ESPECIALIZADA

La jardinería es una de las ocupaciones que más puede alegrarnos la vida. La naturaleza, siempre tan sabia y agradecida responde a nuestros cuidados obsequiándonos con su mejor aspecto. Para mí, trabajar la tierra con las manos y ver cómo crece su fruto es algo que me reconforta.

Por eso este blog, que nace con el propósito de ofrecer una plataforma de consulta y participación es también un compendio de mis experiencias como Maestro Jardinero durante el transcurso de casi veinte años y una oportunidad para compartir con vosotros mi otra pasión la escritura.

MANDARINAS DE PAPEL y NUBES DE AZAFRÁN son mis dos primeras publicaciones. Puedes encontrar más información a respecto en mandarinasdepapel.com o en Facebook: juliansbooks.

Para cualquier consulta puedes escribirme a juliansgardens@gmail.com o llamando al teléfono: 650 429 477

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domingo, 2 de mayo de 2010

CLOROSIS FERRICA


Por algún motivo indeterminado, una planta no ha iniciado su proceso natural en la producción de clorofila.
Como consecuencia de esta carencia de hierro, las hojas palidecen desde el verde hasta un amarillo blanquecino enfermizo. Esta evidente alteración es más susceptible entre los brotes nuevos o jóvenes. En pocos días las hojas muestran todas las ramificaciones nerviosas como un intrincado mapa de carreteras desiertas. La falta de hierro termina con la vida de la planta antes de lo esperado.

Las causas

Entre las más frecuentes se encuentran:

1. El exceso de agua.
2. Un PH del suelo descompensado.
3. La incompatibilidad con otros minerales

Exceso de agua.

Pensemos por un momento en una maceta con un drenaje deficiente. Cada vez que regamos la planta, el agua se acumula durante días o quizá semanas. Esta humedad constante en la base de la maceta pudre las raíces, lavando el hierro y acentuando más rápidamente la clorosis.

PH del suelo.

Hay diferentes tipos de suelos y substratos, cada uno de ellos tiene unas características singulares de acidez o alcalinidad. Se dice que el hierro resulta insoluble para la planta cuando el PH del suelo supera el 6,5 / 6,7. Un estándar de 7,0 de PH se considera como punto neutro. Todo lo que nos da una lectura inferior a este valor se refiere a una tierra ácida y todo lo que lo supera, será alcalina.
Para que la planta pueda absorber los iones libres del hierro, el suelo debe situarse entre 5,0 y 6,5 de PH.







Incompatibilidad de minerales.

Cuando una tierra tiene exceso de un mineral en concreto, éste interfiere en el comportamiento de los otros. Los elementos del suelo pueden ser ricos en calcio, fósforo, zinc, manganeso, potasio, pero todos ellos conviven en proporciones equilibradas…, en el caso del potasio, este mineral es el responsable de la intensidad en el color de las flores, pero si su presencia se hubiese alterado quizá por un exceso de abonos, entonces el mineral atraparía al hierro impidiendo que la planta pueda acceder hasta él volviéndose insoluble. Si el potasio estuviese bajo mínimos, tampoco ayudaría a que el hierro estuviese disponible. Se podría decir que todos ellos se interrelacionan y trabajan juntos para garantizar su supervivencia y como consecuencia también la de la planta.
Normalmente la presencia de hierro siempre es mayor en las raíces que en las hojas, lo que indica que el suelo normalmente dispone de este quilato, sin embargo no es capaz de bombearlo por el tallo ha todos los rincones extremos de la planta, es como si se hubiese hecho tan espeso que ahora no pudiera pasar fluidamente por los capilares. En 1988 dos investigadores –Menguel y Geurten- efectuaron un experimento en plantas del maíz afectadas por clorosis. Aplicaron una solución de amonio y ácido clorhídrico diluido [PH 3,5] y en tres días la planta recuperaba su salud al provocar que las concentraciones de hierro en las raíces se incrementaran en las partes más aéreas o periféricas, las hojas.
Los científicos han descubierto que la absorción es debida a una enzima que depende del PH, llamada FeIII-reductasa [PH 6,5] que se encuentra en la membrana plasmática de las raíces. El amonio reduce de forma vertiginosa el PH favoreciendo la nutrición nitrogenada de la planta.



Tratamiento

Básicamente lo que necesitamos es un corrector de clorosis férrica.
Compuestos de hierro más comunes en el mercado


Elemento Abono Fórmula % Fe
Fe Sulfato ferroso Fe SO4.7H2O 19
Sulfato férrico Fe2(SO4).4H2O 23
Nitrato ferroso Fe(NO3)2
Fe Quelato Fe EDTA 5-14
Quelato Fe HEDTA 5-9
Quelato Fe EDDHA 6
Quelato Fe EDDHMA 6
Quelato Fe DTPA 10
Fe Complejos Poliflavonoides de hierro 2-6
Complejos Lignosulfonatos de hierro 2-6
Complejos Citrato férrico 6-10
Complejos Humatos férricos 2-6

Hay una diferencia entre sulfato de hierro y el quelato de hierro.
En la mayoría de los casos, el sulfato lo que logra es descender el nivel de PH del suelo, en cambio con el quelato conseguiremos combatir la insuficiencia de hierro [clorosis] en la planta.

Recomendaciones

El que siempre me ha dado mejor resultado para corregir la clorosis es el quelato de hierro Hortrilon © de COMPO.

Producto

Ficha de seguridad

Aplicación

[El equivalente a una cuchara de postre para disolución en 5Lt. de agua, cada 15/20 días en primavera, verano hasta terminar durante 2 meses]



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