*todo lo que hace sale bien, [Biblia de Jerusalén]
Salmo 1:3
Aunque a primera vista no lo parezca, este verso con una antigüedad de casi dos mil años, no habla simplemente de árboles. Si acudimos a su contexto notaremos que la frase realmente comenzaba así:
1 Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos,
y en el camino de los pecadores no se ha parado,
y en el asiento de los burladores no se ha sentado.
2 Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová,
y día y noche lee en su ley en voz baja.
3 Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua,…
La escritura de este Salmo se atribuye al rey David, sus conocimientos sobre la naturaleza no fueron tan extensos como los de su propio hijo Salomón, pero sí sabía que el éxito de un árbol dependía del agua o de lo cerca que estuviera de ella. Al examinar el contexto descubrimos que el salmista se refería más bien a las personas, a nosotros, o en un sentido más amplio y espiritual nos invita a reflexionar en qué tipo de agua estamos bebiendo.
Algo en el interior de cada uno de nosotros desea ser como árboles que no se marchitan y que las cosas nos salgan bien y tengamos éxito. No importa lo que creas ahora, porque esto es algo que deseamos todos.
imágen tomada de 